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Kela , raquela, raquel, reichel...Llamadme como más os plazca......menos Raquelilla......Porque "Raquelilla" solo había una, una vecina y amiga que murió cuando teniamos 15 años, en un fatal atropello.
Amiga de mis amigos,leal,y locuela........No he sido y creo que no seré madre nunca, pero a pesar de eso he sentido en mi imaginación sentimientos y alegría de serlo...
He creado  este blog  para compartir con vosotros las dos cosas que más me  gusta  hacer: pintar y escribir..
 
Espero poder  compartirlo por mucho tiempo...
 
 

jueves, 27 de octubre de 2016

LAS PERSEIDAS
LLegaban las ansiadas vacaciones para mi familia, y para mi. Mi marido había acomodado la furgoneta para nuestro viaje. Una auténtica pasada la compra que hicimos a Renault el año pasado. Confort y sencillez, nos llevabamos nuestra pequeña casa con nosotros. Daba gusto viajar así. Mis dos hijos, Paula y Loren disfrutaban más dentro que fuera de ella.
Este año iríamos hasta Italia. Soñábamos con los paisajes que nos encontraríamos en nuestras rutas. Estaba todo a punto. Sólo faltaba revisar el aceite y nos marchariamos de nuestra ciudad.
Loren estaba eufórico, no hacía más que pedirle a su padre ir delante con él. Se quedaba embobado viendo como cambiaba las marchas y el intermitente le fasinaba. Pero no podía ser. Ese sitio me correspondía a mi . Así que tras la primera llorera de las vacaciones, los dos se sentaron en sus sillas adaptabes y les puse el cinturón. Comenzaba nuestro viaje, ¡ qué nervios!.
Cruzamos la frontera de Francia relativamente temprano, no sin antes hacer parada en Zarautz y corretear un poco por la playa. Queríamos llegar a París , aunque nos desviásemos del camino, porque allí James me pidió matrimonio. Idílico si, típico también, pero especial y único para mi.
Dormimos en un pueblo llamado La Roque-Gageac y contemplamos las perseidas de agosto. Como no, hubo discusión entre Paula y Loren por usar el catalejo.
Antes de conocer a James, yo ya había perdido la esperanza de ser madre. De hecho tuve a Paula ya con treinta y seis años, algo mayor. Pero no me arrepiento de lo que antes decidí, no ser madre nunca. Fue una época de rebeldía ante los hombres. Antes si había tenido otros novios, pero todo fueron relaciones fallidas que hicieron que yo me cerrara en banda al amor.
Decidí pensar en mí, sólo y exclusivamente en mí. Comencé a cuidarme, a sentirme mejor conmigo misma y entonces ocurrió. Si me hubiera anclado al pasado seguramente ni le habría visto en la cafetería del hospital donde trabajamos los dos. Pero ese dia , por lo que sea , si le ví. Y él a mi también.
Comencé a almorzar con él. Y todo vino seguido. Sin llantos, sin dudas, ambos lo teníamos muy claro desde el principio. Tuvimos un noviazgo atípico porque su familia si era de Pamplona, ciudad donde vine hará nueve años a trabajar. Pero la mia estaba en Madrid. Así que digamos que he pasado más tiempo con su familia que él con la mia. Aún así , mis padres le adoran y vienen muy a menudo a ver a sus nietos.
Tras las perseidas , la noche quedó muy oscura en aquel lugar. Encendimos nuestras linternas y la tablet de James para contar historias. Al principio eran historias inocentes sobre áquel precioso monte, pero la cara de James al seguir leyendo cambió , me miró como diciendo "esto no se lo voy a contar a los crios". Entonces les dije que iba siendo hora de dormir, mañana teníamos que seguir viajando. Les acosté y les besé en la frente. Cerré la puerta delantera que separa las camas de la cabina de conducción.
La puerta de James estaba abierta y la tablet sobre el asiento. Pensé que mi marido habría salido a tomar un poco el aire, porque la verdad que hacía bastante calor para ser la una de la madrugada. Salí de la furgoneta en su busca, esperaba encontrármelo sentado en alguna roca cerca del río. Pero no fue así, no había rastro de él. Comencé a asustarme y regresé a la furgoneta. Las puertas estaban cerradas. ¡Mierda!..Por no despertar a los niños, decidí llamarle al móvil. Apagado. Golpeé levemente la puerta donde estaban nuestras camas pero tampoco hubo contestación.
Pasaba el rato y él no aparecía. Tras el cristal de a ventanilla podía ver la tablet aún iluminada. Mi vista sólo conseguió leer " La Roque-Gaeac, perseidas, brujas y espíritus". Pues si que estamos bien, pensé.
Normalmente soy muy escéptica y creo en estas cosas. Pero ahora solo quería dormir junto a James y mis hijos dentro de la furgoneta y me estaba empezando a poner nerviosa.
Caminé alrededor de la camioneta uns cinco veces más, intentando oir la respiración de mis hijos,pensando dónde podría haberse metido mi marido y maldiciendo no tener una copia de las llaves.
A eso de las seis de la mañana caí rendida, debí quedarme dormida entre las rocas próximas, al frescor de aquel río.
Algo me salpicó desde el agua, posiblemente algun pececillo saltarín mañanero. Inmediatamente me di la vuelta y corrí hacía la furgoneta, pero tropecé con una piedra y caí al suelo. No podía mover la pierna, pero si la cabeza, giré la vista y vi la furgoneta abierta de par en par. Chillé como loca los nombres de James, Paula y Loren. Comencé a llorar, lloraba desconsolada, un grito agonizante salió de mis adentros No contestaba ninguno. ¿ Cómo era posible ? ¿ A dónde habían ido? ¿Mi familia había desaparecido en aquel lugar?.Era imposible, anoche yo misma arropaba a mis hijos dentro -¿Dónde están dios mio, dónde?.
Intenté acceder al móvil que llevaba en mi bolsillo y llamar a la policia. No tenía mucha idea de francés, pero me entendí más o menos con ellos.

Tardaron poco en acudir . Los sanitarios entablillaron mi pierna. Expuse lo ocurrido al agente, el cual hizo varias llamadas telefónicas.
_ Lo único cierto señorita Zugasti, es que la furgoneta Reanult es de su propiedad. Pero me temo que usted nunca se ha casado y que tanto Paula como Julen no existen. Siento mucho tener que decirle esto,  pero contamos con un gran equipo de psicólogos que la podrán ayudar.

Acto seguido, me desmayé.

miércoles, 1 de junio de 2016




DÍMELO TÚ, PALOMA


Domingo por la mañana. Decidí salir a dar un paseo por Yamaguchi, uno de mis parques preferidos de esta ciudad que me acoge. Ese parque me parecía sacado de un cuento de princesas, hadas y de más personajes idílicos con los que crecí. Me hacía sentir bien caminar por allí. Hasta que la sandalia que llevaba ese día comenzó a hacerme herida. ¡ Malditos pies míos, anchos tenían que ser! , ¡no podían ser finitos y sensuales como los de cenicienta no!. Tenían que ser así, como los míos, anchos y abultados para que no pueda comprarme ningún zapato de tacón, ni alguno cuqui que se salga de lo estipulado. ¡Ays!, prometía ser una mañana dominical soleada y perfecta, pero se estaba yendo de lo estipulado.
Me senté en un banco para calmar el dolor de pies. Hacía una temperatura ideal. Comencé a leer el diario.
Pero, como no podía ser de otra manera empezó a levantarse aire.
El viento hizo que mi periódico volará por todo el parque. Justo cuando estaba leyendo una interesante columna de opinión. Porque las opiniones de los demás hacen crear las nuestras propias y nos enriquecen. Uff, a ver como me las apañaba ahora para recuperar todas las hojas.
Pude salvar algunas, pero otras habían caído al lago. Bueno  pensé, un poco de información no les vendrá mal a los patos. Porque si algo es cierto, es que son las aves menos informadas las pobres. En cambio las palomas, ¿ Qué me decís de ellas?, son las más listas, avispadas y cochinas. Por algo las llaman “ ratas del aire”. Vas andando por medio de la calle y casi tienes que cederles tú el paso a las muy cabritas.
De pequeña , adoptamos dos palomas del retiro de Madrid. ¡ Qué ocurrencia la de mis padres!, no me querían comprar un perro, así que me adoptaron a triky y maka, las aves más repugnantes existentes . Nos duraron tres días. Y uno de ellos lo pasaron en la ventana del vecino.
Vecino del cual más adelante me llegué a enamorar y nos pasábamos notitas por la ventana. Eso sí que era amor de riesgo.
Bueno, como decía, opiniones hay muchas. Pero certifico que aves como las palomas no han hecho mucho en este mundo , salvo que eran  nuestro antiguo washapp en tiempos remotos. Hoy por hoy, sólo molestan y deberíamos exterminarlas.
Porque sus cagadas manchan,  confunden, sobre todo en verano, cuando estás tomándote un helado de nata y chocolate, te cae mierda de paloma en el brazo y dudas, dudas mucho.
Llegué a casa medio coja y con sólo medio periódico en mi poder. Abrí la ventana de mi alcoba  y ¿ a que no sabéis que?, si, había dos palomas allí. Como si me estuvieran esperando justamente esa mañana, acechantes detrás del ventanal, para darme mi merecido.
Enrollé lo que quedaba del periódico y me lié a golpes contra ellas. Salieron volando las muy cobardes, ¿ os lo podéis creer?, ¡volando!
Si yo pudiera volar, ay, si se me concediera a mi ese don, me recorrería el mundo en busca de opiniones, absorbería toda clase de culturas y pensamientos diversos.
Que poco aprovechan estas palomas su don. Listas, listas no son. Tiquismiquis un poco







EL MUNDO AL REVÉS

Nunca he estado en una cárcel. De momento. Pero si ingresada en psiquiatría que no sé yo si es peor.
Allí entras para curarte. En la cárcel para reformarte y cumplir condena por aquello que hayas cometido. Dudo mucho que se torture a los presos, tienen todo tipo de comodidades, en cambio en psiquiatría se curan en salud atándote a la cama, por si acaso. En fin. Así van las cosas.
Manuel cumplía treinta y cinco años el mismo día que ingresó en el centro penitenciario de Meco. ¿Su delito?, desobediencia a la autoridad, falseamiento de documentos y robo a dos coches. La condena era de un año pero podría quedarse en menos por buen comportamiento.
Buen comportamiento, si. ¿ Cómo iba él a comportarse en aquel lugar?. Era un triste acontecimiento, robó por necesidad , pensaba vender las piezas, y más angustioso sería aquello para su mujer e hija, de las cuales poco sabría en aquel año.
El funcionario de prisiones le acompañó a su celda y le explicó todas las normas y horarios establecidos.
Quedaba media hora para la cena. Manuel depositó sus pertenencias en aquella celda, se sentó en la cama y rompió a llorar.
Su mente estaba bloqueada y no tenía ganas más que de morir. No aguantaría un año allí, encerrado y aislado. En el rellano se oían voces de los presos que comenzaban a hacer fila para recoger sus bandejas.
El mismo funcionario de antes le abrió la celda y le animó a salir. Vamos chaval, es hora de cenar.
Manuel se secó las lágrimas y bajó al comedor. Todos le miraban y observaban, diagnosticando cada gesto, cada movimiento y cada frase que aún no había pronunciado.
Sintió verdadero pánico. Sentirse un extraño entre gente que posiblemente habían cometido delitos más graves que el suyo, era aterrador.
Cuando se sirvió la comida, buscó tanteando un sitio solitario, pero todas las mesas estaban ocupadas. Un hombre corpulento le hizo un gesto invitándole a sentarse a su lado. Manuel se acercó temblando. Tranquilo amigo, todos hemos pasado por lo que tú estás pasando ahora.
Gracias, le dijo Manuel. La verdad que aquel hombre le hizo más cómoda la cena. Hablaron de sus cometidos, del porqué estaban allí. Patricio, que así se llamaba, ya había cumplido seis meses allí y parecía ser bastante respetado por el resto de presos. Lo importante es hacerte valorar chaval. No dejes que ninguno de éstos mamarrachos te hiera. Marca tus pautas y no tendrás problemas.
Acabó de cenar, se levantó y se marchó, sin más. No dijo ni adiós. Manuel no podía ingerir ni un pedazo de lo que había en su bandeja. Tenía el estómago cerrado y lo que más le preocupaba era no haberse podido despedir de su hija. Fátima no quiso llevarla consigo.
Aquella noche fue larga. Sólo se oían ronquidos que provenían de las otras celdas. Manuel se dedicó a leer, leyó mucho durante su estancia, sobre todo ciencia ficción. Soñaba con tener poderes, exterminar los barrotes con los rayos láser de sus ojos y volar, volar alto y lejos, allá donde nadie pudiera acusarle ni molestar.
De Patricio no supo nada más hasta el día de las visitas. Coincidieron en la sala. A él le vino a visitar su mujer, pero Patricio recibió la visita de una adolescente, no tendría ni veinte años. Ella chillaba mucho, lloraba y se desesperaba frente a él.
Fátima también lloró al ver a Manuel, pero de una manera más sentida y silenciosa. ¿por qué lo hiciste?, mi madre nos podría haber ayudado.¿ Qué necesidad tenías cariño?.
No supo bien que contestar. Estaban muy apurados de dinero si, y en aquellos momentos no vio otra solución . Un año pasa rápido o puede ser el año más eterno Manuel. Y lo más grave es que esto quedará marcado en tu vida posterior. ¿Quien te va a contratar?.
Nadie, la respuesta estaba clara. Nadie querría que un hombre ex preso, ex delincuente, formará parte de ninguna empresa. Lo tenían muy complicado.
No te pido que me perdones, ya que no lo harás. Tu futuro será mejor sin mi. Te quiero con locura, pero es mejor que sigas tu vida. Sólo te suplico que sigas dejándome ver a Amaya durante el resto de mi vida.
Fátima asintió, lloró más intensamente, le besó en los labios y se marchó.
Un fallo, un error, un vertiginoso acto cambió por completo la vida de Manuel. Ahora se encontraba sólo, sin esperanza. La vida le estaba dando una lección, pero él no quiso aprenderla.
Sólo habían pasado cuatro meses cuando encontraron su cuerpo en la celda, ahorcado.
Había dejado una nota para su hija. “Fui el hombre más feliz al verte nacer, espero recuerdes nuestros juegos por siempre pequeña. Allá donde esté, te protegeré. No cometas los mismos errores que yo. La vida es maravillosa y tú serás mi princesa por el fin de los días. Suerte pequeña.”
La vida es distinta según quien la viva, pero todos tenemos marcado un destino. Cuando te encuentras indefenso, sólo ante la nada, es entonces cuando estás perdido. La justicia no es igual tampoco para según quién. Arruinar la vida de un hombre por robar para comer es patético desde un punto de vista social. Ahora si, condenar a míseras estancias penitenciarias, con tratos de favor a gente de élite que roba millonadas, eso sí que lo vemos bien.
El mundo al revés.







NUESTRO DESTINO

Me enteré por él, el periódico. No supe como reaccionar en un primer momento, puesto que aquella noticia me dejó paralizada. Conocía a Jaime desde hace veinte años. Ver su nombre en aquella esquela me petrificó. He de admitir que cuando éramos jóvenes sentí un profundo deseo por él. Pero la vida nos llevó por caminos diferentes.
Estudiábamos para ser profesores , solo uno lo consiguió. Aquella muerte supondría una auténtico trauma para el colegio. Jaime dejó, una a una, ordenadas las fichas de cada alumno con los correspondientes comentarios el día antes de su muerte. ¿ por qué lo haría? ¿ que trauma tan duro vivía para despegarse de la vida?.
Hacía tiempo que no sabía nada de él, y me sentí muy culpable. Quizá si todos los que le conocíamos, hubiéramos prestado más atención a su existencia, esto no habría pasado.
Acudí al tanatorio, coincidí con más excompañeros de carrera y ninguno daba crédito a lo ocurrido. Ni su mujer, ni su jefe , nadie había notado nada raro en él.
Hay gente luchando por vivir y gente que así, sin más, se la quita.
Aquel suceso me hizo reflexionar mucho. ¡Como de misterioso y desconocido es aún nuestro cerebro!...¿ cómo es posible que nuestra alma no se aferre a este mundo?¿ Qué más necesitabas Jaime para ser feliz?. Este era tu destino pero la diferencia es que lo marcaste tú y no tu propia vida.
Tal vez tendrías miedo al dolor y sufrimiento que podría esperarte si hubieses envejecido. Tal vez…..
Has sido muy cobarde y valiente al mismo tiempo. Y ese, el tiempo, es lo que te aterraba. No has sabido ganarle la batalla, te has dejado llevar por él.
Sumida en esos profundos pensamientos, caminé bajo la lluvia en dirección a casa. No podía dejar de pensar en su rostro, en todo lo vivido aquellos años atrás en la universidad.
Cuando me dispuse a meter las llaves en la puerta de mi apartamento, se me cayeron. En ese momento se apagó la luz del descansillo. Sentí una presencia junto a mi. ¿ Cómo podía ser? hace unos segundos no había visto a nadie en la escalera. El pánico se apoderó de mi. Tanteé la pared en busca del interruptor y tropecé con algo . Lo siguiente que recuerdo es despertarme en la camilla del hospital. Fractura de fémur y múltiples contusiones. ¡Vaya faena!.
Las desgracias nunca vienen solas, pensé. Y lo peor de todo, es que no hay dos sin tres.
Durante mi larga baja, leí mucho. Y una mañana de Octubre, leyendo un antiguo libro de Torcuato Luca de Tena, vi una nota entre las páginas. Era de Jaime.
La nota debió de pasármela en alguna de las aburridas clases de magisterio . Pero yo no la había visto hasta aquel momento.
“ La felicidad del presente no determina la del futuro. Sabes que eres y serás mi yogurina preferida por el fin de los tiempos.¿ Nos vemos en el puente a las seis?”.
¡ Vaya!...solía llamarme así, yogurina por ser unos meses menor que él. En aquellos tiempos nos queríamos mucho. Y no darme cuenta hasta ahora de esa proposición, tenía mérito.¿ Y si la hubiera visto en el momento adecuado? Quizá, y solo quizá él ahora estaría aquí.
Cerré los ojos y me imagine una vida con él. Soñé y disfruté .
Puede que me equivoque, pero nuestro destino no lo marca nuestra existencia propia, si no, nuestra suerte .
Y yo ahora tenía la suerte de tener una nota . Nota que estaría conmigo por siempre.
Llegó el día de incorporarme al trabajo. Trabajaba como administrativa en una empresa de seguros. Llevaba conmigo mi nota.
Habían pasado muchos meses desde su muerte, pero no lograba apartarle de mi mente.
Me disponía a cruzar la calle . Sonó mi móvil en ese instante y un fuerte frenazo se oyó en toda la manzana.....
La noticia se publicó en el periódico, ese mismo diario que meses atrás comenzara esta cadena de siniestros.




REFLEXIONES

Desayunaba en mi bar habitual y leía el diario mientras me tomaba un café.
Mis lágrimas hicieron que la tinta de aquellas palabras impresas del periódico, se difuminaran por toda la página. Estaba triste, sola y mi mente colapsada ante tanta desgracia ajena. Soñaba con un mundo mejor, al menos una vida más feliz. Pero es complicado. Trabajamos para vivir, y las vidas que llevamos requieren gastos que nuestros sueldos no pueden cubrir. ¿Cuál es la solución? ¿ trabajar más? ¿ reducir gastos? O quizá, cambiar todas las condiciones y empezar de nuevo. Eso puede parecer imposible, pero, y ¿ si es necesario?. Algo hay que hacer. Quedarnos quietos dejará todo como está o peor.
No entiendo de política, entiendo de humanidad. Y si es necesario, todos deberíamos enfrentarnos al sistema. No podemos seguir así. Un país desarrollado que tiene más pobreza que riqueza, y que ni siquiera puede acoger a aquellos que están peor. Me pregunto que será de las generaciones futuras. ¿ Cómo van a salir del paso?. Si a nosotros nos cuesta sobresfuerzos, ¿ qué será de ellos?.
Crecí en una sociedad de valores, de progreso , determinación y compromiso. Pero en veinte años todo ha cambiado y muy a peor. Ya no se mira por el prójimo . Cada uno mira por sus intereses personales sin importar la consecuencia de sus actos. Tenemos ladrones como gobernantes, economía sumergida y buena gente viviendo en las calles. Hoy por hoy podemos disfrutar aún de una sanidad y educación, ya no de calidad, pero si de esfuerzos personales y gente sobradamente  preparada. El problema es la gestión.
No es que lo vea todo negativo, me atengo a una realidad que todos sabemos que existe, pero que no cambiamos. Nuestros padres, abuelos, lucharon por una democracia que ha funcionado ¿cuánto? ¿ dos décadas a lo sumo?. No sé, creo que hasta la justicia ni es justa ni accesible para todos.
Mis lágrimas cesaron cuando al levantar la vista, vi al camarero mirarme y tenderme un pañuelo. Todo tiene solución, me dijo. Pero a veces esas soluciones tardan o son ambiguas, irreales y parciales. Sonrió al escucharme y no me cobró el café. Tranquila, ni tu ni yo solucionaremos el mundo, pero el mundo nos puede ayudar a ambos, ánimo y a luchar.
Salí mucho más tranquila de su bar. Quizá tuviera razón. Me parece que no me volvería a tomar tan enserio la vida. Mayo acaba y empezaba un mes nuevo.
Este verano no leería mucho el periódico, al menos omitiría aquellas noticias que me entristecen. El mundo es maravilloso, solo tengo que aprender a ver el lado positivo y buscar dichas maravillas. Nunca es tarde.
Lo haré. Lo haremos. Lo harán.
Y si estas palabras sirven tan solo para concienciar a una sola persona de todo esto, me doy por satisfecha.
Porque esa persona también lo hará.
Por un mundo mejor. Abunda más lo bueno que lo malo, así que no perdamos la esperanza. Si no fuera así, el mundo ya se habría extinguido hace mucho. Luchemos por él.





EL SIN SENTIDO DE LA VIDA

Me disponía a depilarme las piernas, así que forré el suelo con papeles de periódico, porque otra cosa no, pero usar la cera es una cochinada y luego cuesta mucho limpiarlo. Cuando estaba en ello, me llamó la atención una foto en blanco y negro. Se trataba del premio que nos habían concedido a los trabajadores de Anatomía Patológica y Citología del Complejo Hospitalario de Navarra. Acto al que no pude acudir, pero que me llenaba de orgullo pertenecer a él. Enseguida aparté ese artículo de su triste final encerado. ¿ Cómo se me había podido pasar leerlo?. La verdad es que muchas veces ojeo el diario, pero no me detengo a leerlo.
Finalizada mi depilación, llamé a una compañera de trabajo. Nos reímos de la anécdota del premio y quedamos para ir andar, ya sin pelos.
Pocas, por no decir yo, quedábamos en el cupo de las no madres. Teníamos trabajo, ellas marido y yo incertidumbre. No es que me preocupe no serlo, pero la sola idea de no proseguir con una familia me entristecía. Mi vida no había sido lineal, siempre dando tumbos de un sitio a otro por trabajo. Ansío una estabilidad. Un lugar donde pueda decir , ahora es el momento.
Pero el tiempo pasa y mi cuerpo no es el mismo que hace quince años. Así que creo que estoy predispuesta a ser una soltera independiente de por vida. Así dicho, suena hasta lúgrube, pero mirándolo bien es otra forma de vida. Puedo disfrutar de lo que es mío, viajar y conocer gente nueva durante el fin de mis días. Suena bien, alentador, pero muy dentro de mi existe un poco de decepción.
A veces pienso que esa decepción es por la marcada pauta social en la que vivimos. Nos educan en el seno familiar, padre, madre, tíos, tías, abuelos y abuelas. Y si yo doy fin a esto, es como si difuminara el recuerdo de todas estas personas. No habrá progresión de mis apellidos, de mis orígenes. ¿ Marcaré de esta manera el fin de la generación?.
Puede que si…..
Que yo sea el último eslabón, aunque hay una pequeña esperanza, que mi hermano si progrese. Entonces seré una tía aliviada, despreocupada de mi papel en este lugar llamado mundo. Una tía feliz.
Todo esto venía a raíz del pelo. La cera dura más por eso, porque los arranca de raíz. Tanta láser como hay hoy en día no puede ser buena. Sin ir más lejos yo me hice una sesión y la lié parda. Todo por culpa de Laura . Ella es blanquita nuclear y yo morena tizón. Cuando yo entraba a mi segunda sesión , Laura salía de la cabina. Como apenas habla, estuvimos diez minutos charla que te charla, por lo que la técnico del láser se debió olvidar de bajar la intensidad para mi piel y me dio la que correspondía a la “Chenoa”.Llamamos cariñosamente así a nuestra compi , si esa, la blanquita nuclear.
Total, que yo quería contaros y reflexionar sobre la maternidad en nuestros tiempos. Pero creo que eso es trabajo de las que ya son madres. Las que no lo somos seguiremos hablando de cánones de belleza, hasta que nos chamusquen varias partes del cuerpo.
¿ Quemada yo? , no hombre no, quemada no estoy.
Solo escribo para salir en el periódico.

FUSA





FUSA

Dolor intenso de cabeza. Dolor inhumano que es muy difícil de calmar. Esto es lo que quedó a mi madre tras un derrame cerebral. No tiene fecha ni horario, viene y va cuando quiere. Siempre sin avisar.
Los y las pacientes con migrañas, prefieren que sus neurólogos sean rubios o rubias. El de mi madre es calvo.
Y encima como pelirrojo porque tiene muchas pecas de ese color.
Tras muchas pruebas posteriores, todo estaba bien. Ajo y agua mamá.
Resiste, aguanta, porque encima debes dar las gracias por estar como estás.
Todos los fines de semana, queda con su amiga la “ Pepa” para tomarse un pacharán navarro, aprovechando que yo me fui a Pamplona a vivir. Dicen que lo pasan bien. Sé ríen y hablan y hablan, sin sentido a veces y otras se ponen melodramáticas. Es lo que tiene el pacharán.
Mi madre es algo que no puede resistir, eso y los dulces. Debe ser por el subidón de azúcar, pero el mareo y el dolor craneal se le pasa. Y su sentido del humor. Si, si no fuera por eso, lloraría por las esquinas, pero sabe sacar lo positivo de las cosas.
Fíjate tú que cosas, que cuando fue a pedir cita a su médico de cabecera, en vez de la cita, le pidió a la administrativa “un derrame cerebral por favor”. Jeje, sólo le faltó decir “ y rapidito, si es tan amable”.
En fin, siempre ha sido una cachonda mental, nunca mejor dicho.
El sol, aunque no lo aguante , le viene fenomenal. Digo yo que la luz solar algo activa a nivel cerebral y se encuentra mejor. Si se pudiera regenerar el tejido ya tendríamos nosotros una plantación de neuronas, astrocitos y células glia en nuestra hermosa terraza.
Pero no, hasta hoy no se puede. Ajo y agua mamá. Aguanta y aférrate a lo mejor de la vida.
La cabeza es muy impropia para el dolor. Cuando te duele, hace que el dolor sea total y se tiene malestar general. ¡ Qué os voy a contar yo!. Hasta nos cambia la expresión facial, cual emoticono triste del washapp se tratara.
Fusa, creo que ya hay confianza para llamar así, a mi madre, ha probado muchos medicamentos. Casi peor el remedio. Solo le calma el nolotil y las gafas de agua fría para los ojos. Gafas que mi padre un día confundió en la nevera, y a poco se echa el líquido a modo de salsa.
Ajo y agua mamá.
Resumiendo , nolotil, pacharán y las gafas acuáticas. Cualquier día me la encuentro en el sofá así y me lio a cojinazos con ella por no reconocerla.
Porque será por cojines en mi casa. Los hay de todo tipo y colores. Ante todo nos gusta estar cómodos.
En realidad se llama Maria Jesús, pero todos la llamamos así. Chus, Chusa, Fusa. He ahí el progreso de su nombre.
Y como nota musical, ella pone banda sonora a nuestras vidas. Su nivel de superación y paciencia infinita hace que suenen los acordes como canciones estelares en nuestro día a día. La pena es que yo cante mal. Si no, haríamos un dueto extraordinario.
Ajo y agua mamá.
Viene a verme a menudo a Pamplona, ciudad que le encanta. Ella es riojana. Siempre que vamos al casco antiguo tiene que dar la nota.
Que si hazme una foto en el ayuntamiento, que si ¿ la haces ya o no?, que si ahora paso andando delante como si conmigo no fuera la cosa y disparas, que si ese sanfermin está muy alto, si no me lo llevaba a casa. En fin.
Una vez en una tienda da de souvenirs, se atrevió a decirle a la hombre que esos llaveros de alpargatas no estaban ni mucho menos hechos a mano porque se notaba en el zurcido. Que eran de los chinos. ¡ En qué hora dijo aquello!. Como si de un lince se tratara, apareció la mujer de aquel hombre. Seguramente estaba agachada detrás del mostrador porque ninguna de nosotras la había visto. Estaba acechando, seguro. Oiga usted, esos llaveros los traigo de Cervera del río Alhama y le puedo decir de buena tinta que si están confeccionadas a mano. Casualmente Cervera es el pueblo de mi madre, donde se hacen alpargatas para muchos sitios. Pues cuando venga alguien de tu pueblo le diré que estuvo aquí una señora y dijo que esas zapatillas eran de los chinos. Como para decirle algo a la señora. Salimos de allí espantadas.
Ajo y agua, mamá. En el norte ya sabes que tienen mucho carácter.
Allí tengo un vecino ecuatoriano al que oímos con frecuencia. Se ríe de manera sobrenatural, exagerada y contagiosa. Mi madre una vez le consiguió ver en las escaleras. Dice que llevaba un sombrero ridículo, que igual por eso se ríen tanto. Hemos intentado que mi padre que es tan serio se compre uno. Pero no hay manera.
Ajo y agua mamá, haberte casado con  otro.
Volviendo al tema de neurólogos rubios, he de decir que los calvos como el nuestro son más agradecidos. Antes del derrame mi madre dibujaba y pintaba cuadros a la acuarela. Cuando mejoró, le regaló copias a color al susodicho y éste se levantó de su mesa y le plantó un par de besos.
Además de salvarle la vida, fue agradecido y eso es de valorar y mucho.
No entiendo porque el resto los prefieren rubios. Si el dolor de cabeza es fuerte hasta esos reflejos deben de molestar. En cambio, el reflejo de una calva es más tenue y localizado.
Para gustos…Diferentes calvas.
Han pasado quince años desde aquello, pero sus dolores son crónicos. No podemos hacer más. Vivir y aprender a sobrellevarlo.
La vida nos dará dolores de todo tipo.
Creía que no todo era eterno. Hasta ese día. El dolor de cabeza si lo es y por mucho que intentes evitarlo, hay que pasarlo y padecerlo hasta que calma. Los masajes son buenos aliados y no sólo en el foco del dolor. La reflexología también funciona .  A nivel de las plantas de los pies, hay ciertos puntos que conectan con los órganos y estimulando ahí se consigue quitar el dichoso dolor , en el mejor de los casos.
Mi tía los hace y son una maravilla. ¡Mira, ella si es rubia!. Iba para médico, pero se quedó en administrativa. Aunque es muy mañosa, hace preciosidades a ganchillo. Mi tía es muy polifacética. Pero una vez me enfadé mucho con ella. Aunque no viene a cuento ahora. Me lo reservo para otro día.
Puesto que no hay una fórmula mágica para evitar las cefaleas, Fusa se ha buscado sus trucos.
Otro de sus problemas es la pérdida de memoria inmediata, así que, ella lo escribe todo. Y cuando digo todo,  es todo. Su cocina está empapelada de notitas. Los calendarios a tope de frases y cada vez que se vuelven a Madrid , me encuentro otra de sus notas en el salón.
Pero de esa manera, Fusa no olvida  nada, es organizada y utiliza ajo y agua para hacer sopa.
Y a pesar de estas cosillas que os he contado, mi madre es una mujer de lo más moderna y divertida. Washappea a la velocidad del viento y cuando se ríe inevitablemente te tienes que reír tu también.
Su malformación artero venosa fue una putada, si. Pero hasta de eso nos tenemos que reír.
Es jodido vivir con ello, pero el caso es vivir.
Y mientras  existas Fusa, no olvides sonreír,  y cuando estés hasta las narices nos mandas lejos.
Ajo y agua. Es lo que hay.



Firmado:
Tu hija.